Más de 1,300 millones de toneladas de alimentos se pierden en la cadena de suministro, y 1,050 millones de toneladas se desperdician entre la venta y el consumo. Por ello, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) llama a reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos.
El 29 de septiembre se celebra el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, declarado desde 2019. Para este año, el tema se centra en el «Potencial transformador para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos».
Estimaciones actuales indican que el 13 % de los alimentos se pierden después de la cosecha y antes de llegar al comercio minorista.
Mientras que una quinta parte de los alimentos disponibles para los consumidores (1,050 millones de toneladas) se desperdicia en comercios, servicios de restauración o tirados por los hogares.
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«Colectivamente, desperdiciamos mucha comida en casa. De hecho, un asombroso 60% del desperdicio alimentario se desperdicia a nivel doméstico, el 28% en el sector de la alimentación y el 12% en el comercio minorista», advierte.
Mientras se desperdicia toda esa comida, una de cada trece personas en todo el mundo experimentó hambre en 2025, representando entre 608 y 696 millones de personas. Además, unos 2,100 millones de personas experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave.
La FAO enfatiza que reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos ayuda a proteger los recursos naturales y la biodiversidad. Además de disminuir la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y maximizar el uso de los alimentos producidos.
La organización insta a los países a garantizar sistemas agroalimentarios eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles. Así como mejorar la seguridad alimentaria, la nutrición y salud.






