En la segunda etapa de su viaje apostólico a Francia, el papa León XIV dio un discurso ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), donde hizo un llamado a trabajar por una formación por la dignidad humana y la paz.
Recordó que la UNESCO surgió luego de la Segunda Guerra Mundial y que los estados fundadores entendían que la paz requiere un compromiso compartido.
«La paz no puede construirse solo con tratados, ni mediante compromisos entre fuerzas opuestas. La paz es verdadera cuando surge de la virtud de la justicia y no de un simple contrato, de una voluntad recta y no de un equilibrio inestable de intereses», dijo.
León XIV indicó que 2027 será el 75º aniversario de la presencia de la Santa Sede en la UNESCO. «Una presencia que surge de la convicción de que el futuro depende, ante todo, del respeto y la promoción de la dignidad inalienable de todo ser humano creado a imagen de Dios», expresó.
El viaje del papa ocurre 46 años después que un Pontífice visitó Francia en el nuevo milenio. La última visita la hizo Juan Pablo II, el 2 de junio de 1980.
Tras 46 años renovó el compromiso de la Santa Sede con la colaboración e invitó al organismo a ser «un lugar en el que la humanidad reflexione sobre sí misma, sobre su historia y su futuro».
Comentó que la humanidad es un regalo, una prueba y una responsabilidad, y que todos los humanos «nacemos desnudos y necesitados».
«Lo sabemos bien, pero al hacernos adultos corremos el riesgo de olvidarlo. Y las mayores consecuencias de esta amnesia afectan precisamente a quienes lo necesitan», agregó.
El papa reprochó ante la UNESCO que la vida no se percibe como un regalo, «sino como una mercancía», como un producto a explotar.
«Quienes se dedican a la educación, la ciencia y la cultura están aún más llamados a cuidar de cada persona, para que la belleza de nuestra libertad pueda brillar. Esta belleza tiene un nombre: justicia», enfatizó.
Protección ante la IA
Como ha expresado en ocasiones anteriores, el papa León XIV también se refirió a los riesgos de la Inteligencia Artificial (IA) sin regulación.
«Más recientemente, algunos sistemas artificiales incluso han recibido el nombre de nuestra facultad humana de pensamiento: inteligencia. Sin embargo, al mismo tiempo, nuestras ideas y relaciones corren el riesgo de empobrecerse por un proceso de deshumanización», expuso.
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Señaló que, mientras la «inteligencia» se atribuye a los sistemas computacionales, «nos cuesta reconocer la dignidad inalienable de las personas humanas». Y que sus vidas se evalúan con el criterio de eficiencia, que se desechan al no ser productivas.
León XIV destacó el papel de la educación y de la UNESCO para fomentar el entendimiento entre naciones.






