Antes de salir de casa, muchas personas consultan una aplicación del clima para saber si necesitarán paraguas, ropa fresca o protector solar.
Estas herramientas permiten conocer estimaciones sobre lluvia, nubosidad, temperatura y otras condiciones meteorológicas, pero detrás de cada pronóstico existe un proceso de recopilación y análisis de datos.
La especialista en tecnología Rebeca Salazar explica que las aplicaciones toman en cuenta diferentes variables atmosféricas, entre ellas el movimiento y las características de las nubes, la electricidad presente en ellas y la velocidad de los vientos.
Toda esta información es procesada mediante sistemas que realizan cálculos matemáticos desarrollados a partir de modelos científicos para estimar la probabilidad de lluvia.
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¿Cómo se obtiene la información del clima?
Para obtener estos datos se utilizan diferentes instrumentos y fuentes de información. Entre ellos se encuentran las estaciones meteorológicas instaladas en tierra y las imágenes obtenidas mediante satélites.
Además, en distintas partes del mundo también se recopilan datos a través de instrumentos ubicados en aviones, barcos, boyas marinas y vehículos especializados.
Los radares meteorológicos también cumplen una función importante, ya que permiten identificar la ubicación de las precipitaciones, estimar su intensidad, conocer características de las gotas de lluvia y determinar la velocidad con la que se desplazan.
Esta información puede ayudar a anticipar la llegada de determinadas condiciones meteorológicas.
El meteorólogo David Pichinte señala que algunos radares incluso pueden detectar características de las nubes antes de que se produzca una lluvia.
Sin embargo, aclara que estos instrumentos requieren determinadas condiciones atmosféricas para obtener información útil.
Ahora bien, la precisión de los pronósticos puede variar. Rebeca Salazar señala que las aplicaciones utilizan diferentes fuentes de información y realizan sus cálculos de distintas maneras, por lo que el nivel de confiabilidad puede cambiar entre una plataforma y otra.
Pichinte sostiene que mientras más específica sea la zona para la que se solicita un pronóstico, mayor puede ser la dificultad para obtener una predicción precisa.
El experto detalla que muchas aplicaciones utilizan pronósticos automáticos que no necesariamente cuentan con una verificación adicional de precisión antes de presentar sus resultados al usuario.
Aunque las aplicaciones del clima son una herramienta útil para anticiparse a las condiciones meteorológicas, sus pronósticos deben entenderse como estimaciones que pueden cambiar conforme se actualizan los datos.
Ante situaciones de lluvia, tormentas u otros fenómenos, los especialistas recomiendan consultar también las fuentes meteorológicas oficiales y mantenerse atentos a las actualizaciones.
*Con información de Sofía Recinos, periodista de TCSN*






