Mette-Marit inicia su etapa como reina consorte de Noruega bajo cuestionamientos por las controversias que rodearon su último año como princesa heredera. El caso judicial de su hijo, Marius Borg, su relación con Jeffrey Epstein y sus problemas de salud abren dudas sobre el papel que desempeñará junto al rey Haakon VIII. Su presencia en la nueva corte se ha convertido en un asunto de interés nacional.

Marius Borg fue declarado culpable de 34 cargos, entre ellos agresiones, amenazas y ruptura de órdenes de alejamiento. Fue condenado a cuatro años de prisión y actualmente permanece bajo arresto domiciliario en el Palacio de Skaugum. El Parlamento también aprobó retirarle el pasaporte diplomático que le permitía viajar y evitar determinados controles de acceso.
Mette-Marit enfrenta controversias familiares y médicas
La desclasificación de documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos también reveló intercambios de correos electrónicos y encuentros entre Mette-Marit y Jeffrey Epstein. Ante la publicación de esa información, ella reconoció que debió investigar mejor los antecedentes del delincuente convicto. “Es increíblemente importante para mí asumir la responsabilidad por no haber investigado sus antecedentes con más detenimiento”, expresó.
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A estas controversias se suma la fibrosis pulmonar que le diagnosticaron en 2018. La enfermedad ha reducido sus apariciones y obliga a adaptar sus compromisos oficiales según su condición física. Su capacidad para acompañar a Haakon VIII y mantener una agenda pública será determinante para distribuir las responsabilidades dentro de la corte.
La princesa Ingrid Alexandra podría asumir más actividades ante las limitaciones de su madre. Desde su regreso de Australia, ella y su hermano Sverre Magnus han aumentado su participación en actos oficiales. Esta redistribución permitiría cubrir parte de la agenda de los reyes sin representar un relevo formal de Mette-Marit.






