Los cubanos tienen una ventaja ante la crisis. Ya están acostumbrados y hasta se lo toman con humor. Así ha sido en varias etapas desde aquel 1 de enero de 1959, hace 67 años, cuando las guerrillas comandadas por Fidel Castro derrocaron al dictador Fulgencio Batista y entraron a La Habana.
Esto marcó el triunfo de la revolución. Y el inicio de una larga enemistad con Estados Unidos y un bloqueo a la isla, que se relajó un poco con el presidente Barack Obama, que visitó La Habana en 2016. Pero con el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca, la situación se ha vuelto muy tensa. Al grado que muchos creen que después de Venezuela, viene Cuba.
Impacto por la caída de Nicolás Maduro
La caída del régimen de Nicolás Maduro el 3 de enero pasado trajo consecuencias para La Habana, pues Caracas le suministraba petróleo. Ese abastecimiento está en pausa. Y México tampoco está enviando crudo, ante la amenaza de aranceles que impondría Trump a cualquier país que envíe petróleo a la isla.

El efecto fue inmediato. Largas filas para cargar gasolina se hicieron frecuentes a lo largo y ancho de la isla. Según registros de la consultora KPLER, en Cuba, las importaciones de petróleo cayeron a cero en enero pasado. Fue el primer mes sin abastecimiento externo en más de una década.
Cuba, sin petróleo y sin turismo
El lunes, el gobierno cubano anunció a las aerolíneas internacionales que ya no tenía combustible para aviones debido al asedio petrolero estadounidense. Esto es un golpe directo al turismo, uno de los puntales económicos del régimen socialista.

Canadá y Rusia, que aportan la mayoría de los visitantes extranjeros a Cuba, anunciaron la cancelación de los vuelos de sus aerolíneas. España decidió agregar una escala al vuelo Madrid – La Habana en República Dominicana para abastecerse de combustible. Y México, por la cercanía, mantiene la misma cantidad de vuelos desde y hacia varias ciudades cubanas.
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El presidente Trump comentó a inicios de enero que «Cuba está a punto de caer. No sé si resistirán», consciente de la precaria situación en la que quedó la isla sin el apoyo venezolano. Y es que, sin petróleo no hay economía y la isla se dirigiría, de forma irremediable, a un colapso económico.

Mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, de ascendencia cubana, aseguró que «No cabe duda de que sería muy beneficioso para Estados Unidos que Cuba dejara de estar gobernadas por un régimen autocrático».
El chiste de la diferencia entre Cuba y el Titanic
Con los apagones y las advertencias que llegan desde Washington, entre los cubanos se volvió viral un chiste lleno de sarcasmo. “¿En qué se diferencian el Titanic y Cuba? Que el Titanic aún tenía luces encendidas cuando se hundió” responden con humor mordaz.
Los apagones no son nuevos para los cubanos. Los cortes de los últimos días han llegado a dejar a oscuras de manera simultánea a más del 64 % de la isla. Para nadie es un secreto que el Sistema Eléctrico Nacional ha colapsado. Principalmente porque las termoeléctricas, construidas hace más de 40 años, ya están obsoletas, no han tenido inversiones y hay déficit de combustible para generar electricidad.

La interrupción del suministro de electricidad puede durar varias horas. Barrios enteros quedan oscuras por las noches. Actividades cotidianas como manejar un automóvil se han convertido en un enorme riesgo, pues muchos semáforos no funcionan y en cada intersección, prácticamente, se juega la vida. Además, las emisoras de radio y los canales de televisión han tenido que suspender sus operaciones por falta de electricidad.
Las amenazas de Trump
El Encargado de Negocios de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, comentó en una reunión privada, según CNN, que los 60 años de embargo económico a los que ha sometido Washington a La Habana no serán nada comparado con lo que viene. «Ahora habrá un verdadero bloqueo. No entrará nada, no llegará más petróleo», habría dicho Hammer.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó que está dispuesto a dialogar con Estados Unidos sobre cualquier tema, pero «sin presiones». Sin embargo, Washington multiplica sus amenazas contra la isla, a la que califica como «amenaza inusual y extraordinaria».

En tanto, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo que el presidente Trump «siempre está dispuesto a recurrir a la diplomacia. De hecho, está sucediendo con el Gobierno cubano». No se sabe si Trump conversará con Díaz-Canel ni qué puede pasar después. Y es que el 21 de noviembre, el presidente Donald Trump conversó por teléfono con Nicolás Maduro y 44 días después, soldados estadounidenses lo capturaron en Caracas.
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