El calor, el polvo en el aire y el humo son los principales responsables de los problemas respiratorios que aumentan durante la época seca. Estas condiciones hacen que partículas irritantes permanezcan más tiempo en el ambiente y entren con facilidad a las vías respiratorias.
El resultado se siente rápido. Aparecen estornudos constantes, congestión nasal, ardor de garganta, picazón en la nariz e irritación en los ojos. También se vuelve común la tos persistente, que en algunos casos se intensifica con el paso de los días.
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Estos cambios bruscos de temperatura también influyen. En la mañana puede registrarse un ambiente fresco y al mediodía el calor se vuelve intenso, lo que irrita aún más las vías respiratorias.
El médico general Jheroby Beltrán explica que durante esta temporada las partículas contaminantes permanecen más tiempo flotando en el aire. Esto aumenta la probabilidad de que sean inhaladas y generen molestias.
Además, el calor provoca que la mucosa nasal se inflame y se vuelva más sensible. Al respirar más rápido por las altas temperaturas, se inhalan más partículas, lo que incrementa el riesgo de complicaciones.
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Las personas con condiciones previas, como desviación del tabique o hipertrofia de cornetes, son las más afectadas. En estos casos puede aparecer rinitis, que es la inflamación de la cavidad nasal y genera secreciones, irritación y episodios de tos.
Para reducir el impacto, los especialistas recomiendan:
- Tomar suficiente agua
- Usar mascarilla en zonas con polvo o humo
- Limpiar el hogar con paños húmedos para evitar que las partículas se levanten
- Evitar la exposición prolongada al aire caliente
- No automedicarse
- Prestar atención a niños y adultos mayores, quienes son más vulnerables en esta época.







