Las tensiones entre Pakistán y Afganistán escalaron este viernes hasta convertirse en uno de los episodios militares más graves de los últimos años. El Gobierno de Islamabad ordenó bombardeos en varias localidades afganas, entre ellas la capital, Kabul, así como en las provincias de Kandahar y Paktia. Con esta ofensiva, ambas naciones profundizan una confrontación que arrastran desde hace meses.
El ministro de Defensa paquistaní, Khawaja Asif, afirmó que su país libra ahora una «guerra abierta» contra el Gobierno talibán afgano. Según explicó, los enfrentamientos esporádicos se intensificaron en la Línea Durand, donde ambos ejércitos han intercambiado ataques. Asif sostuvo que Islamabad perdió la paciencia ante las agresiones contra posiciones militares paquistaníes y la presunta permisividad de Kabul con grupos insurgentes.
Las autoridades de Pakistán aseguraron que los bombardeos dejaron al menos 133 combatientes talibanes muertos y más de 200 heridos. Además, indicaron que destruyeron posiciones estratégicas, equipo militar y más de 80 tanques, piezas de artillería y vehículos blindados durante las operaciones.
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La crisis entre Afganistán y Pakistán escala con nuevos enfrentamientos
Por su parte, el Gobierno talibán confirmó los ataques y reportó explosiones en Kabul y otras zonas del país. También anunció que lanzó ofensivas a gran escala contra bases militares pakistaníes en la frontera desde la noche del jueves. Kabul presentó estas acciones como respuesta directa a los bombardeos y a los choques armados entre ambas fuerzas.
Medios afganos informaron sobre nuevas explosiones en la capital y combates continuos en la Línea Durand, con víctimas en los dos bandos, aunque las cifras varían según la fuente.
Este repunte de violencia refleja el deterioro de las relaciones bilaterales, marcadas por acusaciones cruzadas de violaciones territoriales y respaldo a grupos armados.







