La Organización de las Naciones Unidas (ONU) expresó su profunda preocupación por la situación en Venezuela tras la captura del presidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos. En este contexto, el Consejo de Seguridad de la ONU celebró una sesión de emergencia para analizar los acontecimientos y sus implicaciones para el orden internacional.
El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que los hechos recientes constituyen un «precedente peligroso». También subrayó la importancia de respetar la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional.
El jefe del organismo reiteró que el uso de la fuerza y las acciones unilaterales pueden agravar la inestabilidad y generar consecuencias más amplias para la región.
En declaraciones ante el Consejo de Seguridad, Guterres señaló que Venezuela atraviesa desde hace décadas una situación de inestabilidad política, económica y social. Además, alertó que la intensificación de la crisis podría tener repercusiones más allá de sus fronteras.
Asimismo, llamó a todos los actores involucrados a promover un diálogo inclusivo y democrático, con pleno respeto a los Derechos Humanos, el Estado de Derecho y la voluntad soberana del pueblo venezolano.
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ONU pide respeto a la soberanía de Venezuela
La convocatoria de la sesión de emergencia respondió a la solicitud de varios países miembros, preocupados por el impacto político y jurídico de lo ocurrido. Durante la reunión, que se celebró en la sede del organismo en Nueva York, los Estados analizaron la necesidad de salvaguardar
- La integridad territorial
- La soberanía
- La independencia política de los Estados.
La postura de la ONU refleja la inquietud de la comunidad internacional ante el uso de la fuerza y sus efectos sobre la estabilidad del país sudamericano. Guterres insistió en que el respeto a las normas internacionales resulta clave para evitar una escalada del conflicto y preservar la paz.
Organismos de derechos humanos y diversos Estados miembros han respaldado esta posición, al considerar que cualquier salida duradera a la crisis venezolana debe surgir de un proceso pacífico, conforme a la legalidad internacional y centrado en la protección de los derechos civiles y políticos de la población.









