Irán enfrenta ya dos semanas de casi total desconexión de internet, una medida que el gobierno aplica en medio de protestas masivas y una fuerte represión interna. Esta restricción ha limitado la difusión de imágenes y la comunicación entre ciudadanos y con el exterior.
Desde el 8 de enero, las autoridades iraníes han bloqueado la mayoría de las conexiones a la red global y solo permiten un acceso muy limitado a una intranet local controlada por el Estado. Grupos de monitoreo digital como NetBlocks han confirmado que los niveles de conectividad internacional permanecen extremadamente bajos.
Impacto en la vida cotidiana y economía
El apagón digital afecta a ciudadanos y negocios por igual. Muchos emprendedores dependían de apps como WhatsApp e Instagram para promocionar productos y comunicarse con clientes. Ahora, sin acceso estable a la red global, sus ingresos han caído significativamente.
Además, sistemas esenciales como el GPS han sufrido interrupciones, lo que complica la movilidad diaria de personas y servicios en varias ciudades iraníes
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Fallecidos a causa de las protestas en Irán
Según el Secretario de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, 2,427 de los fallecidos son considerados “mártires”, debido a que la mayoría de los fallecidos son civiles. Sin embargo, otros 690 son supuestos “terroristas, alborotadores y atacantes de instalaciones militares”.
A finales de diciembre las protestas iniciaron por comerciantes de Teherán por la caída del rial (moneda oficial de Irán), posteriormente se extendieron las manifestaciones en el territorio, donde pedían el fin de la República Islámica.
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