El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) informó que, desde el 20 de enero, fecha en la que Donald Trump regresó a la Casa Blanca, se han registrado más de 622 mil deportaciones de inmigrantes en condición irregular.
«Extranjeros ilegales criminales con condenas por violación, asesinato, tráfico de drogas, abuso sexual y más.
Los vuelos de ICE Air desde Hanscom están salvando vidas estadounidenses y deben continuar».
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ICE impulsa deportaciones como eje de su estrategia migratoria
Según ICE, las expulsiones se han intensificado mediante operativos internos, redadas focalizadas y un mayor uso de vuelos de deportación operados por ICE Air, que parten desde distintas bases aéreas del país hacia destinos internacionales.
La agencia federal asegura que las acciones priorizan a extranjeros con antecedentes penales, incluidos delitos graves como violación, homicidio, abuso sexual y tráfico de drogas. En mensajes oficiales, ICE sostiene que estos operativos buscan reforzar la seguridad pública y reducir la reincidencia criminal.
No obstante, registros históricos del propio ICE indican que dentro de las deportaciones también se incluyen personas sin condenas criminales, detenidas por infracciones administrativas relacionadas con su estatus migratorio.
El aumento en las deportaciones ocurre en medio de un endurecimiento general de la política migratoria, que contempla mayor presencia de agentes, ampliación de centros de detención y un incremento sostenido de vuelos de expulsión hacia países de América Latina.








