Para muchos niños, el primer año escolar es una etapa que representa un espacio lejos de la supervisión directa de sus padres. Por ello, especialistas recomiendan prepararlos antes de entrar al aula con medidas sencillas de autocuido que pueden marcar la diferencia ante situaciones de riesgo y, al mismo tiempo, fortalecer su desarrollo personal.
La experta en estimulación temprana, Francy Dimas, explica que este proceso inicia desde el hogar.
«Es muy importante porque los padres estamos dando el espacio para que ellos se desarrollen y convivan con personas ajenas al círculo familiar. Es ahí donde iniciamos con normas de seguridad, como enseñarles que no deben hablar con personas desconocidas o fuera del entorno familiar».
Por su parte, el psicólogo infantil Carlos Miguel Cubías sostiene que enseñar seguridad también implica empoderar al niño para poner límites.
«Cuando los padres fundamentan seguridad, confianza y estabilidad, el niño reacciona con una madurez acorde a su edad. No se trata de exigirle conductas de un adolescente, sino de darle herramientas según su etapa».
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Hábitos que se aprenden jugando y recordando
Los expertos recomiendan que estas normas no se enseñen únicamente con advertencias, sino a través de actividades lúdicas que faciliten el aprendizaje.
«Podemos usar dramatizaciones, cuentos o canciones para que el niño comprenda que no debe irse con personas desconocidas y que debe avisar si alguien intenta forzarlo», detalla Dimas.
Estas prácticas deben reforzarse a diario, por lo que sugieren que, antes de salir de casa, los padres recuerden a sus hijos qué hacer ante cualquier situación inesperada.
«No debemos dar por sentado que el niño ya lo sabe. Es importante recordárselo en el trayecto al colegio y también informar a las autoridades del centro escolar quiénes están autorizados para recogerlo», agrega la especialista.
Asimismo, el psicólogo Cubías recomienda establecer un punto de encuentro al momento de la salida.
«Si el niño no tiene un lugar específico donde esperar a sus padres, puede desorganizarse emocionalmente, llorar o entrar en pánico al no verlos».
Seguridad que fortalece la autoestima
Los hábitos de seguridad no solo protegen a los niños ante posibles riesgos. Estudios reflejan que también favorecen el desarrollo de una autoestima saludable y una actitud positiva, ya que el menor se siente seguro, escuchado y capaz de reaccionar ante su entorno.
Preparar a los niños con estas herramientas desde el inicio de su etapa escolar puede hacer que su experiencia fuera de casa sea más segura, tranquila y confiada.
*Con información de Damaris Gómez, periodista de TCSN*
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