La parroquia de Olocuilta enfrenta riesgos debido a la fragilidad del terreno sobre el que fue edificada. Las lluvias han erosionado la tierra, por lo que se han registrado desprendimientos.
Según los habitantes, con cada invierno la situación empeora. El agua socava la base del terreno, debilitando a la estructura y causando temor entre los habitantes de la zona.
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«Estamos hablando de unas cinco familias las que están más cerca porque como el problema con los inviernos aumenta, entonces eso se está extendiendo a los terrenos aledaños y prácticamente se están lavando», dijo Marvin Pineda, sacristán de la parroquia.
En la parroquia se reúnen decenas de familias y la amenaza de más desprendimientos preocupa a la feligresía que pide ayuda para reparar las instalaciones.
«Hacemos el llamado para que nos pueden ayudar. Se está derrumbando y ahora que viene el invierno necesitamos ayuda», manifestó Elizabeth Aquino, feligrés de la parroquia.







