La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) advierte que más de 16,000 especies de árboles a nivel mundial se encuentran en peligro de extinción, una cifra que refleja la gravedad del impacto ambiental que enfrentan los ecosistemas. En El Salvador, la situación no es ajena a esta realidad.
De acuerdo con el ecologista Luis González, en el país existen más de 100 especies de árboles amenazadas, entre ellas el mangle blanco, el corte blanco, el corte negro y el amate.
A esta lista se suman especies emblemáticas como la ceiba lisa —una de las dos variedades que existen en el territorio— y el roble, que también presentan riesgo de desaparecer, según explicó el ambientalista Rafael Vela.
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Por su parte, el botánico Dagoberto Rodríguez señaló que el cedro es una de las especies más representativas y actualmente enfrenta un alto riesgo de extinción tanto a nivel nacional como mundial. También mencionó otras especies amenazadas como el nogal y el conacaste, cuya presencia en el país es cada vez más limitada debido a la explotación y reducción de su hábitat.
Casusas que provocan la extinción de árboles
Entre las principales causas que están llevando a estas especies al borde de la desaparición se encuentran el cambio climático, la expansión de monocultivos como la caña de azúcar, la quema forestal, la agricultura desordenada y la tala para leña o fabricación de muebles. Según los expertos consultados, estas actividades humanas han reducido considerablemente los bosques y ecosistemas donde estas especies se desarrollan.
Rafael Vela explicó que los manglares, por ejemplo, también se ven afectados por las variaciones climáticas y la intervención humana, mientras que González destacó que muchas veces la población desconoce cuáles especies están protegidas, lo que incrementa su vulnerabilidad.
Más allá de su valor ecológico, estos árboles cumplen funciones esenciales: sirven de hábitat para diversas especies de flora y fauna, regulan el clima, protegen los suelos y forman parte del patrimonio natural e histórico del país, como enfatizó el botánico Dagoberto Rodríguez.
Ante este panorama, la UICN recomienda acciones clave para proteger estas especies, entre ellas evitar la tala ilegal, promover la reforestación con especies nativas, reducir la quema agrícola y fortalecer los programas comunitarios de conservación.
La protección de los árboles en peligro de extinción es una responsabilidad compartida. Su conservación no solo garantiza el equilibrio de los ecosistemas, sino también el bienestar de las comunidades y la sostenibilidad ambiental para las futuras generaciones en El Salvador.
*Con información de Kevin Díaz, periodista de TCSN*








