El Barcelona reclamó un penalti a los pocos minutos de la reanudación del partido ante el Atlético de Madrid. Musso puso el balón en juego con el pie e, indmediatamente después, Pubill lo paró con las manos para sacar él. Ni el árbitro, el rumano Istvan Kovacs señaló nada, ni el árbitro del VAR, el alemán Christian Dingert, le llamó para que revisara la acción.
Pero más allá de las quejas de los jugadores del Barça, que reclamaron con insistencia y sin éxito el penalti, existe un precedente que le daría la razón a los futbolistas azulgranas. Fue en un partido de la fase liga de la Champions de la temporada pasada. El 6 de noviembre de 2024, en el partido que Brujas y Aston Villa disputaron en el estadio Jan Breydel.
Con 0-0 en el marcador, el defensa del Aston Villa Mings paró el balón con las manos dentro del área después de que el «Dibu» Martínez lo sirviera ya con el pie hacia él. En este caso, fue el VAR quien advirtió al árbitro principal que la acción era penalti y éste lo señaló. Hans Vaneken no desaprovechó la ocasión y transformó la pena máxima que le dio el triunfo al Brujas.
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