El trofeo del Mundial permanecía en Italia cuando estalló la guerra. La selección italiana había ganado los torneos de 1934 y 1938, por lo que el premio estaba bajo custodia del país.
El encargado de protegerlo era Ottorino Barassi, vicepresidente de la FIFA y presidente de la Italian Football Federation, quien temía que las tropas nazis se apoderaran del trofeo mundialista.
El objeto en peligro era el histórico trofeo Jules Rimet, una estatuilla de oro que representaba a la diosa de la victoria y simbolizaba el máximo premio del fútbol mundial.
El Jules Rimet era un objeto con un alto valor monetario, ya que este estaba hecho de oro macizo y piedras preciosas, era un claro objetivo para el regimen nazi.
El escondite que salvó el trofeo
Ante el avance de la guerra y la ocupación alemana en Italia, Barassi decidió retirar el trofeo del banco en Roma donde permanecía guardado para protegerlo.
El dirigente pensó que una caja fuerte sería el primer lugar donde los soldados nazis buscarían un objeto valioso, por lo que eligió un escondite mucho más simple.
Barassi colocó la estatuilla dentro de una vieja caja de zapatos y la guardó debajo de su cama, donde permaneció oculta durante gran parte del conflicto.
Según diversos relatos históricos, oficiales de la Gestapo registraron la vivienda del dirigente en busca del trofeo, pero nunca se les ocurrió revisar debajo de la cama, y menos dentro de la caja de zapatos.
El trofeo permaneció seguro hasta el final de la guerra en 1945 donde posteriormente fue entregado nuevamente a la FIFA para la organización del Mundial de 1950.
Gracias a la decisión de Barassi, el trofeo sobrevivió a la guerra y continuó como símbolo del fútbol mundial durante décadas, hasta que Brasil lo obtuvo en propiedad tras ganar el torneo de 1970.
Te podría interesar: Real Madrid visita al City por el duelo decisivo en octavos de la Champions


