En uno de los cerros más altos de Tamanique, en La Libertad Costa, el parapente ofrece una experiencia que combina emoción, vistas espectaculares y una sensación única de libertad en cada ráfaga de viento. Más que deporte extremo, es una aventura que reta a dejar el miedo atrás y atreverse a conquistar el cielo.
Antes de volar, la emoción ya se siente en tierra. Con el clima perfecto y los nervios al límite, el equipo de seguridad revisa todo cuidadosamente mientras los pilotos ajustan sus velas, listos para dar el salto que quedará grabado para siempre.
»Estoy bastante emocionada, un poquito nerviosa, pero primero Dios todo bien», comenta Cristina Tinetti, quien tras un año volando, sigue experimentando la misma adrenalina y la emoción cada vez que despega.
Video / TCS. / Reportaje elaborado por: Maziel Méndez.
Cómo dominar el aire: la ciencia detrás del parapente
Volar en parapente va más allá de lanzarse, implica comprender cómo se mueve el viento. Según Leo Hellebuyck, piloto experimentado, el secreto está en aprovechar las corrientes térmicas.
«Lo que tú usas son las corrientes de aire, como puedes ver, en el día aquí se forman térmicas, entonces el aire tiende a ascender, cuando tú pasas por aire caliente hay algo que hace subir, por eso los tamaños son grandes, si tú aprovechas las térmicas te podés elevar y podés pasar mucho tiempo arriba volando a 40 kilómetros por hora o 50 kilómetros por hora», afirma Hellebuyck.



Fotografías: Maziel Méndez.
La combinación de técnicas y la naturaleza convierte a El Salvador en un imán para pilotos de todo el mundo. Simon Sybertz, piloto alemán, cuenta que aunque recibió formación en su país, fue aquí donde «realmente aprendió a volar», gracias al apoyo de los profesores locales.
«Para mí ha sido una experiencia muy interesante, porque yo aprendí en una escuela de Alemania, pero la verdad es que aprender realmente a volar fue aquí con los mentores. Para mí (estar en el aire) es la libertad total, eso es lo que es para mí, se siente más libre que en cualquier otro momento, más aquí con los zopilotes, es increíble», resalta el extranjero.
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Cuando el miedo se convierte en adrenalina
No se trata solo de un deporte extremo, sino de una experiencia que desafía a soltar los miedos. Cuando llega el momento decisivo, la instrucción es simple: correr hacia el vacío. En ese instante, la vela se eleva, los pies se levantan del suelo y el miedo se convierte en adrenalina pura.
Volar cambia por completo la perspectiva. Desde lo alto, las montañas de La Libertad se extienden en un manto verde que se une con la brisa marina, regalando una vista que pocos tienen el valor de experimentar de cerca.
Cada vuelo en parapente es una lección de valentía: enfrentar el miedo y sentir la libertad en su máxima expresión. En Tamanique, quienes se lanzan al vacío descubren que la vida se disfruta plenamente solo atreviéndose a arriesgarse.







