Los demócratas arrasaron en las elecciones intermedias de EE.UU., obteniendo la mayoría del Senado y la Cámara de Representantes. Incluso cambiando estados que elegían a republicanos durante décadas, según las proyecciones.
El partido Demócrata obtuvo 54 escaños en el Senado y el partido Republicano se quedaría con 44. En la Cámara de Representantes son 231 puestos demócratas, más de los 218 necesarios para el control de la cámara, frente a 139 republicanos.
Los votantes trastocaron por completo el mapa tradicional de los escenarios de disputa política. Se eligieron a candidatos demócratas en estados que, durante mucho tiempo, se consideraban bastiones republicanos. Es el caso de estados como Kansas, Carolina del Sur, Texas, Ohio e Iowa, donde hace dos años los ganó con facilidad el republicano Donald Trump en las elecciones presidenciales.
El demócrata James Talarico ganó una de las principales contiendas al hacerse con el escaño de Texas en el Senado frente a Ken Paxton. También el triunfo de Gina Hinojosa como primera gobernadora latina del estado texano.
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Otra de las históricas victorias es la elección de Abdul El-Sayed, quien se convierte en el primer senador musulmán por Michigan. Superó al republicano Mike Rogers.
El demócrata David Crowley fue elegido gobernador de Wisconsin frente al republicano Tom Tiffany, un representante de tres mandatos en la Cámara de EE.UU. respaldado por Trump, y convirtiéndose en el primer político de color en ocupar el cargo.
Annie Andrews ganó sobre la senadora Darline Graham en Carolina del Sur.
Incluso la senadora republicana Susan Collins, de Maine, experimentada en elecciones difíciles, perdió frente al demócrata Troy Jackson.






