Taylor Swift y Travis Kelce habrían ordenado quemar toda la decoración de su boda para evitar que los invitados u otras personas se llevaran piezas y luego las vendieran o subastaran. Según reportes, los adornos personalizados fueron trasladados en 11 camiones desde Nueva York hasta Pensilvania para ser destruidos.
Una fuente citada por un medio británico aseguró que el equipo de la cantante dio instrucciones para deshacerse de los elementos al terminar la celebración. Entre las piezas había muebles con dos letras T entrelazadas, en referencia a los nombres de los recién casados, y estructuras que simulaban jardines.
La fuente afirmó que la intención era impedir que alguien conservara esos objetos como recuerdos de la boda y después intentara obtener dinero por ellos. Sin embargo, no precisó dónde se realizó la quema de la decoración.
Decoración de boda: los planes descartados
La destrucción no fue el único detalle que trascendió sobre la celebración. Según medios internacionales, la pareja también decidió eliminar dos proyectos que estaban contemplados para el evento.
Uno era un carrusel de dos pisos cuyo costo habría alcanzado los 7 millones de dólares. En su lugar, instalaron una gran carpa con juegos de feria. También descartaron construir un estanque artificial debajo del altar, debido a preocupaciones de seguridad y a los trabajos de ingeniería que requería.
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Taylor Swift habría participado directamente en la planeación y el diseño de la ceremonia, en lugar de dejar todas las decisiones en manos de otras personas.
Según los reportes proporcionados, la boda se celebró el 3 de julio en el Madison Square Garden, en Nueva York. El evento habría costado 30 millones de dólares y reunido a más de mil invitados, entre ellos Selena Gomez, Brad Pitt, Dakota Johnson y Ed Sheeran.






