Cada 25 de octubre se celebra el Día Mundial del Karate luego que así lo definiera la Asamblea de la Okinawa Karate Mundial (OGW) en 2005.
El karate es un arte marcial moderna con raíces chinas, pero se popularizó y extendió por Japón, pero sobre todo en las islas Ryukyu, ahora conocidas como la prefectura de Okinawa.
Lejos de promover la violencia, el karate complementa la crianza familiar mediante el respeto y el autocontrol. Además, el entrenamiento técnico exige un trabajo corporal completo que resulta especialmente provechoso en las primeras etapas del crecimiento.
El sensei Héctor Paz, del dojo Ganbaru, subraya que la práctica favorece la coordinación motriz y activa todos los grupos musculares. Según detalla el instructor, las posturas fundamentales del arte marcial están diseñadas para generar fuerza y potencia en los niños, lo que estimula un óptimo desarrollo físico infantil.
El compromiso sobre el tatami abre puertas formativas de gran alcance. La karateca nacional Hazel Ramos relata que su desempeño competitivo a los 13 años en los Juegos del Codicader le permitió obtener una beca para cursar sus estudios en el colegio de FESA.
Ramos destaca que sus resultados deportivos también facilitaron su ingreso al programa Esfuerzo y Gloria, con el cual recibe apoyo económico para continuar su desarrollo integral.
Medidas de seguridad y prevención de lesiones en el karate
Al tratarse de una disciplina de contacto, la prevención es indispensable para evitar contratiempos durante las sesiones.
El sensei Paz advierte que el riesgo de sufrir impactos leves siempre está presente, por lo que resulta fundamental contar con el equipo de protección adecuado.
El especialista enfatiza la importancia de utilizar protectores bucales y guantes reglamentarios, sobre todo en las categorías infantiles, garantizando así un aprendizaje progresivo y seguro.
*Con reportes de Allison Genovez, TCSN*






