Las intensas lluvias acumuladas durante las últimas dos semanas ha provocado el desbordamiento del cauce del Río Grande en el caserío Casamota, San Miguel, dejando calles intransitables, viviendas anegadas y cultivos perdidos.
Entre calles cubiertas de barro, agua estancada y una creciente preocupación por su salud, decenas de familias del caserío ubicado en el cantón El Brazo, enfrentan una severa crisis a causa de las lluvias persistentes.
Donde habitualmente transitaban vehículos y se trabajaban los terrenos agrícolas, hoy solo se observan anegamientos que superan los 50 centímetros de profundidad. La situación mantiene incomunicados a varios sectores y amenaza con agravar la calidad de vida de la comunidad.
La crecida del cauce ha destruido las vías de acceso principales, impidiendo el ingreso de cualquier tipo de transporte y obligando a los residentes a movilizarse a pie entre el agua y el lodo.

Las intensas lluvias han provocado el desbordamiento del Río Grande. Foto TCS: André Sandoval/Imagen de carácter ilustrativo y no comercial.
«Para salir debemos caminar hasta la carretera porque no pueden entrar vehículos; las calles se deterioran por causa de las mismas inundaciones. Cuando salen las aguas, inundan los terrenos. El agua se nos mete a las casas, y allá arriba está el otro caserío donde la gente ha tenido que evacuar«, relató José Asencio, uno de los habitantes afectados.
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Temen peligro sanitario por desbordamiento del Río Grande
Son más de 45 las familias que sufren el impacto directo del fenómeno climático. A la pérdida de enseres y la imposibilidad de trabajar se suma una inminente amenaza a la salud pública, especialmente sensible para la población de adultos mayores y niños que reside en el lugar.
La acumulación de desechos arrastrados por la corriente del Río Grande y el estancamiento de las aguas han desencadenado la proliferación masiva de zancudos y vectores de enfermedades.
«Nos afecta directamente. En todas esas crecidas vienen animales muertos y, cuando comienza a secar, quedan ahí los restos, el zancudero… Aquí las casas de nosotros se llenan bastante«, afirmó Giovanny Espinoza, poblador de la zona.

Las calles de acceso han quedado cubiertas de lodo. Foto TCS: André Sandoval/Imagen de carácter ilustrativo y no comercial.
Vecinos piden obras de mitigación
La ausencia de obras de mitigación en puntos clave del Río Grande es señalada por los vecinos como la causa principal de que el agua irrumpa sin contención hacia los potreros y zonas habitacionales.
«El río se desborda porque no hay borda; entonces, como el agua busca salir, se viene para todos los potreros y las viviendas. Quedamos afectados en el aspecto de que los potreros quedan inundados y no hay acceso ni para salir a las tiendas a comprar víveres«, explicó Wilber González.
Ante la emergencia, personal del Ministerio de Obras Públicas y de Transporte (MOPT) ha desplegado intervenciones preventivas en el cauce del Río Grande, retirando toneladas de basura y desechos acumulados que obstaculizaban el libre flujo del agua.

Los habitantes piden la construcción de obras de mitigación. Foto TCS: André Sandoval/Imagen de carácter ilustrativo y no comercial.
Asimismo, las autoridades trabajan en la construcción de un acceso provisional para permitir el ingreso de maquinaria pesada adicional que agilice la extracción de sedimentos y escombros.
Mientras las obras avanzan, las familias del caserío Casamota continúan resistiendo con los recursos a su disposición, a la espera de que los niveles de agua cedan y puedan iniciar las labores de recuperación.
*Con información de André Sandoval, periodista de TL2*






