Los choques eléctricos suelen ser molestos y repentinos. Ocurren cuando tocamos varias superficies, especialmente partes metálicas de las puertas, agua, a otras personas y hasta nuestras mascotas, sobre todo, perros y gatos.
En esta época de frío extraordinario, los choques eléctricos se han incrementado. Según expertos en clima, la masa de aire ártico que lo acompaña es muy seca, con humedad relativa incluso menor al 30%. Esto ocasiona que el cuerpo almacene carga eléctrica y que se incremente con el uso de suéteres de lana, chumpas, bufandas y gorros.
En ambientes húmedos, la electricidad estática es poco común, ya que el agua en el aire ayuda a disiparla. Pero con el ambiente tan seco y frío, el cuerpo humano tiende a guardar más carga eléctrica y algunas personas son más sensibles con otras y, literalmente, hay electricidad entre ellos.
¿Qué es la electricidad estática?
Pero no hay de que preocuparse. Esos pequeños chispazos pueden asustar, pero en realidad son como mini rayos que uno mismo genera. Todo tiene que ver con la piel, la ropa y el clima.
Y es que todas las personas, animales y cosas tienen energía. En esta, la parte negativa está compuesta de electrones. Cuando se frotan dos cosas, como los pies contra una alfombra, los electrones saltan de la alfombra a la persona. Es una carga de energía extra y esa energía busca una salida. Y sale en forma de toques eléctricos.
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¿Por qué nos dan esos choques eléctricos?
Una persona con electrones extra acumulados en su cuerpo, es como una batería andante. En cuanto toca algo que puede conducir electricidad, como una puerta de metal u otra persona, los electrones saltan de golpe, desde el dedo hacia ese objeto.
Ese salto rápido es lo que crea la chispa y hasta un sonido de «¡zap!». El choque es simplemente el susto de ver y sentir esa mini descarga de energía.
El frío y la ropa, cómplices
Los toques de electricidad estática ocurren más en época seca y de frío. Hay dos razones principales.
El aire seco: La electricidad estática aumenta en el aire seco, que acumula los electrones en el cuerpo hasta que se toca algo. Cuando hay humedad en el ambiente, los electrones se disipan de manera imperceptible.

La ropa de abrigo: Las telas como la lana o el poliéster, de las chaquetas y mantas, acumulan electrones. Cuando una persona se mueve con este tipo de ropa, genera fricción y mucha carga de estática.
¿Cómo evitar esas molestas descargas?
Para evitar esos chispazos, estas son algunas recomendaciones:
Tocar madera: Antes de tocar algo de metal, toca una pared o un mueble de madera. La madera no deja que los electrones salten tan rápido.
Usar crema hidratante: La piel seca acumula más estática. Si tus manos tienen crema, la humedad ayuda a que la energía se disperse.

El truco de la llave: Si sabes que la puerta te va a dar un toque, sostén una llave de metal y toca el picaporte con la punta de la llave. La chispa saltará entre la llave y la chapa. No sentirás nada.
Usar zapatos de cuero: Los zapatos con suela de goma nos aíslan y guardan la energía. El cuero ayuda a que la electricidad fluya mejor hacia el suelo.
Y tenga presente que estas pequeñas descargas eléctricas suelen ser inofensivas, pero es importante conocer por qué ocurren y cómo prevenirlas, especialmente en temporadas secas y de mucho frío.
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