Al menos 35 personas fallecieron y casi 400 resultaron heridas a causa de una intensa tormenta de nieve que ha afectado al norte y oeste de Japón desde finales de enero. Las autoridades mantienen alerta por posibles avalanchas.
La tormenta, con nevadas persistentes desde hace dos semanas, ha dejado acumulaciones de dos o más metros en varias regiones del país asiático. Además, paralizó el tránsito, interrumpió servicios ferroviarios y aisló a comunidades enteras en prefecturas como Niigata, Akita y Aomori.
El aumento de las temperaturas en zonas como Aomori, alcanzó 8 °C después de un periodo de frío extremo, lo que provocó avalanchas y desprendimientos de nieve desde los tejados de las viviendas. Las autoridades emitieron alertas adicionales e instaron a la población a extremar precauciones.
La Agencia de Gestión de Incendios y Desastres de Japón reportó 393 heridos, de los cuales más de 120 presentan lesiones graves. La suspensión de servicios básicos, como la electricidad y el transporte ferroviario aumentó la crisis, afectando la vida cotidiana de miles de familias.
El gobernador de Aomori, Soichiro Miyashita, declaró la situación como desastre y solicitó el despliegue de las Fuerzas de Autodefensa para apoyar las operaciones de remoción de nieve y asistencia a residentes atrapados en sus hogares.
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Las autoridades meteorológicas advirtieron que el clima frío podría regresar el fin de semana y traer más nevadas, lo que mantiene activa la alerta por nuevos riesgos de avalanchas y accidentes relacionados con el derretimiento y acumulación de nieve.
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