En la temporada seca, los productores avícolas identifican cambios en el comportamiento de las aves de corral, principalmente en gallinas y pollos, lo que repercute en su estado de salud y en la producción de huevos.
Las altas temperaturas y la baja humedad ambiental generan un impacto gradual en las aves, aunque no siempre resulte evidente a simple vista. Carlos Bolaños, responsable de una granja avícola, explica que existen momentos del día en los que estos efectos se intensifican.
«Yo he visto que desde las 10 a las 12 del día la temperatura sube y las gallinas dejan de poner huevos. Se ven cansadas, estresadas, y eso nos afecta porque baja la producción, ya no ponen al nivel que lo hacen en la mañana», explicó Bolaños.
Video / TCS. / Reportes de Damaris Gómez.
Según el ingeniero avícola Agustín Mendoza, este comportamiento se debe al estrés térmico, causado por la sequedad del ambiente y la exposición prolongada a altas temperaturas.
«Lo que principalmente afecta es el bajo consumo de alimentos. El ave entra en un estado de jadeo para poder ganar más oxígeno y mantenerse a temperatura. Lógicamente, al bajar el consumo de alimentos, baja la producción incluso hasta en un 60% si no se trata adecuadamente», advierte Mendoza.
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Síntomas y acciones para reducir el impacto del calor en aves de corral
Mendoza advierte que es posible identificar cuando una gallina está deshidratada o sufre por el calor mediante ciertas señales claras. Entre ellas se encuentran la pérdida de peso, la falta de alimento en el «buche», la cresta debilitada —que normalmente debería verse rojiza y firme— y las plumas erizadas.
Para manejar esta situación, se recomienda dar baños diarios a las aves durante cuatro días consecutivos para ayudar a mantener su temperatura corporal. Otras medidas preventivas incluyen asegurar buena circulación de aire en las galeras y ajustar los horarios de alimentación según las condiciones climáticas.
«Desde que construimos una galera, debemos ubicarla de oriente a poniente para que los rayos solares no afecten directamente. También es importante alimentar a las aves en horas frescas, entre cinco y seis de la mañana, cuando tienen mayor apetito. Además, se pueden colocar ventiladores en puntos estratégicos para sacar el calor», agregó Mendoza.
Los expertos señalan que seguir estas medidas puede ayudar a mantener la producción de huevos y minimizar pérdidas durante la temporada seca.








