Roma fue el punto de encuentro para el último adiós a Valentino Garavani. Este viernes, la Basílica de Santa María de los Ángeles y los Mártires, en la Plaza de la República, reunió a figuras del cine y la moda que acompañaron a familiares y amigos del diseñador, fallecido a los 93 años.
Una de las presencias más comentadas fue la de Anne Hathaway, quien llegó vestida de negro junto a su esposo, Adam Shulman. Al ingresar al templo, decorado con flores blancas, la actriz se acercó a la familia y expresó sus condolencias. A lo largo de más de dos décadas, Hathaway mantuvo una relación cercana con Valentino. Además, recordó públicamente los gestos personales que tuvo con ella, como enviarle flores cada cumpleaños y, incluso, ofrecerse a diseñar su vestido de boda en 2012.
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En primera fila también se vio a Anna Wintour, quien siguió la ceremonia en silencio, y a Donatella Versace, acompañada por su hija Allegra. La diseñadora habló brevemente con la prensa y destacó el apoyo que Valentino le dio en momentos clave de su vida.
Entre los asistentes estuvieron Liz Hurley, junto a su hijo Damian; también Ernesto de Hannover; la modelo Bianca Brandolini; el diseñador Tom Ford; Alessandro Michele, actual director creativo de Valentino; así como el empresario François-Henri Pinault, Antoine Arnault y Natalia Vodianova. Además, asistieron Olivia Palermo y su esposo, Johannes Huebl.

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A la entrada de la basílica, un cartel escrito a mano recibió a los invitados con la frase: “El mundo entero llora a Valentino. Hemos perdido la flor más hermosa”. Durante la homilía, el sacerdote Pietro Guerini agradeció al diseñador “la belleza que trajo al mundo”.
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Además, hubo una intervención de Giancarlo Giammetti, compañero de vida y trabajo de Valentino, y de Bruce Hoeksema, quienes tomaron la palabra ante los asistentes. La ceremonia cerró con la salida del féretro mientras sonaba “Il nostro concerto”, de Umberto Bindi, rumbo al cementerio Flaminio, donde descansarán sus restos.








