La Unión Europea (UE) y el Mercado Común del Sur (Mercosur) firmaron este sábado en Asunción un acuerdo histórico de libre comercio tras más de 25 años de negociaciones, un paso que permitirá la creación de una de las zonas comerciales más grandes del mundo. Con este pacto, ambos bloques buscan fortalecer sus relaciones económicas y políticas en un contexto internacional marcado por tensiones comerciales y un creciente proteccionismo.
La ceremonia de firma tuvo lugar en el auditorio del Banco Central de Paraguay y contó con la presencia de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del presidente del Consejo Europeo, António Costa. También asistieron los presidentes de Argentina, Uruguay y Paraguay, junto con los cancilleres de los países suramericanos integrantes del Mercosur. El acto concluyó con una ovación de los asistentes y una fotografía oficial que simbolizó el cierre de décadas de negociaciones.
El acuerdo establecerá una vasta zona de libre comercio que abarcará a cerca de 700 millones de personas y concentrará aproximadamente una cuarta parte del producto interno bruto mundial. Las disposiciones del tratado prevén la reducción progresiva de aranceles y la eliminación de barreras comerciales para más del 90% del intercambio bilateral entre la UE y los países del Mercosur, integrados por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
Desde la Comisión Europea, Ursula von der Leyen destacó que el pacto abrirá nuevas oportunidades para las empresas europeas y suramericanas, al tiempo que reforzará las cadenas de suministro y el intercambio de bienes industriales, agrícolas y servicios.
Los gobiernos del Mercosur, por su parte, subrayaron que el acuerdo impulsará las exportaciones regionales y atraerá inversiones extranjeras.
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Unión Europea y Mercosur: entre las críticas y la ratificación del acuerdo
No obstante, el tratado también genera debate. Sectores agrícolas de varios países europeos expresaron su preocupación por la competencia de productos suramericanos, mientras que organizaciones ambientales reclamaron mayores garantías para la protección de los ecosistemas. Frente a estas críticas, los negociadores defendieron que el texto incluye compromisos en materia ambiental y de desarrollo sostenible.
Antes de su entrada en vigor, el acuerdo deberá superar un proceso de ratificación en el Parlamento Europeo y en los congresos nacionales de los países del Mercosur. Aun así, la firma en Asunción marca un hito en la relación entre ambos bloques y abre una nueva etapa de cooperación económica entre Europa y América del Sur.








