El poder en Irán ha entrado en una transición obligada. El sábado, los ataques de Estados Unidos e Israel acabaron con la vida de su líder supremo Alí Jamenei y al menos 7 altos mandos de su régimen ¿Quién tomará el poder? Eso será determinante para el futuro de la región y de la economía global ¿Por qué debemos prestar a atención a lo que pasa en Irán? Estas son 7 razones.
1. Medio siglo de teocracia, sin democracia en Irán
Irán es una teocracia desde hace 47 años. Solo ha tenido dos líderes supremos en este período. Es una república islámica y aunque hay elecciones no hay democracia. Cuando cae una dictadura, el que tenga las armas decide quien toma las riendas. Y las armas en Irán las tienen los Guardianes de la Revolución Islámica, IRGC. Es difícil que el poder quede en manos de liberales o de estudiantes que claman por democracia. La CIA misma advierte que Jamenei puede ser reemplazado por un halcón del IRGC más joven, más fanático y posiblemente con menos frenos que imponía un anciano de 86 años.

2. El petróleo y el estrecho de Ormuz
Un liderazgo hostil en Teherán podría cerrar o minar el crucial estrecho de Ormuz, que Irán comparte con Omán. Esta es la ruta que conecta el golfo Pérsico con el mar de Arabia. Tiene apenas 33 kilómetros de ancho y por aquí transita cerca del 30% del petróleo mundial, unos 20 millones de barriles diarios. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak dependen casi por completo de esta ruta para exportar su petróleo. China, India, Japón y Corea del Sur fueron los principales compradores.

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3. Islámicos divididos desde hace 14 siglos
Irán contraatacó a Israel. Pero también lanzó misiles contra Bahrein, Qatar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos ¿Por qué atacar a países árabes que debían ser aliados? Por una disputa de hace 1,400 años. Cuando el profeta Mahoma murió en el año 632 no dejó establecido quién debía ser el nuevo líder del islam.

Los sunitas dijeron que debía ser elegido por consenso entre los seguidores más capaces del profeta. Hoy representan el 85% de los musulmanes del mundo. Arabia Saudita, los Emiratos, Qatar, Egipto, Turquía e Indonesia son países sunitas.
Pero otro grupo, los chiitas creen que el liderazgo es un derecho divino que pertenece a la familia directa de Mahoma y consideraron que Alí, primo y yerno del profeta, era el único sucesor legítimo. Representan al 15% de los musulmanes. Son mayoría en Irak, Irán, Líbano y Azerbayan.

Esta división no solo es religiosa, es política, económica y militar. Cuando Irán ataca a estos países árabes, no es solo porque son aliados de occidente, sino por una rivalidad histórica de casi 14 siglos.
4. Irán financia grupos extremistas
Irán lleva décadas financiando y armando grupos chiitas por todo el mundo árabe para proyectar su influencia. Ha creado el llamado eje de la resistencia en los países de mayoría sunita.
Desde la revolución islámica de 1979, Teherán creó ejércitos privados que pelean en su nombre a cambio de armas, dinero y entrenamiento. El más poderoso opera en el Líbano. Es Hezbolá, una organización que es partido político, ejército y red de servicios. Para Estados Unidos, la Unión Europea y Argentina es un grupo terrorista. Hezbolá posee miles de misiles y es más poderoso que muchos ejércitos nacionales. Y tiene células documentadas en Europa.

Luego están los Hutíes, una organización política y militar chiita que controla casi un tercio de Yemen. Surgieron en los años 90 y se han dedicado a atacar barcos en el mar Rojo, lo que afecta el comercio global.

Hamás, una organización política y paramilitar palestina en Gaza. Recibió armas y entrenamiento de Irán, aunque es sunita.
5. Redes de Irán en América Latina
¿Y qué tiene que ver Irán con América Latina? Mucho más de lo aparente. Durante décadas, Teherán tejió redes de influencia en la región. Venezuela bajo Hugo Chávez y luego con Nicolás Maduro fue su aliado más estrecho. Irán y Venezuela firmaron más de 200 acuerdos de cooperación. Hezbolá tiene células documentadas en la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, donde el lavado de dinero y el narcotráfico financian operaciones.

6. Amenaza terrorista
En 2022, el departamento de justicia de EEUU acusó a redes iraníes de planificar ataques terroristas en suelo americano. Con esta red, Irán proyecta poder, desde el Mediterráneo hasta el mar Rojo y el Atlántico sin mandar un solo soldado iraní.
¿Qué pasa si la cúpula del IRGC está descabezada? ¿La red queda muerta o sigue funcionando de manera autónoma? Nadie lo sabe aún y la incertidumbre hace tan peligrosa esta situación.
7. ¿Continuidad, transición o caos?
Sin tropas en el territorio de Irán, sin ocupación física, un cambio de régimen real parece casi imposible. En 2003, EEUU eliminó en Irak al dictador Saddam Hussein, desmanteló su ejército y su partido. Esto generó un vacío de poder y alentó a la insurgencia chiita que había estado reprimida. Surgieron facciones violentas como el terrorista Estado Islámico, ISIS, en Irak y Siria. Dos décadas después de la caída de Hussein, Irak, controlado por los chiitas, es aliado de Irán.

De momento hay muchas incógnitas. El pueblo iraní clama por libertad, pero la historia de esta explosiva región enseña que cuando cae una dictadura, lo que viene no siempre es mejor que lo que se fue.
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