Hoy en día, muchos niños consumen en exceso alimentos con azúcar, como refrescos, dulces y productos ultraprocesados, y a menudo los padres relacionan esto con que sus hijos se vuelvan más inquietos y activos de lo normal.
No obstante, el consumo excesivo de azúcar también tiene efectos reales en la salud, como aumento de peso, riesgo de caries, así como mayor probabilidad de desarrollar enfermedades a largo plazo.
«Una de las alteraciones que va a tener por la desproporción calórica es la obesidad, el niño va a empezar a aumentar de peso por esa desproporción calórica. Además de las caries dentales y alteraciones metabólicas, como diabetes tipo 2 o alteraciones cardiovasculares que también se pueden sobrellevar con la ingesta excesiva de azúcar», explicó el médico pediatra Óscar Herrera.
Video / TCS. / Reportaje elaborado por: Maziel Méndez.
¿Siempre los alimentos azucarados son responsables de la hiperactividad?
Si bien el azúcar no provoca siempre hiperactividad, un exceso puede causar picos de energía y hacer que los niños tengan problemas para concentrarse.
«El exceso de inquietud motora que son estos niños que andan corriendo, saltando y lanzándose de un lugar a otro se puede deber a muchos factores, pero uno que influye mucho es la alimentación, al final es cómo nos nutrimos, qué tipo de alimentos consumimos influye mucho. Por ejemplo, si tengo un exceso de carbohidratos, se convierten en energía. Entonces, los niños que comen pancito, pan dulce, postres, azúcar en general, muy probablemente van a tener un exceso de actividad, en especial si tienen una predisposición genética, algún trastorno, que de por sí afecta la regulación conductual y, al no cuidar su alimentación, va a haber mayor actividad de la esperada», subrayó la psicóloga infantil Ariela Arteaga.
Te podría interesar: 1.2 millones de salvadoreños con diabetes y tiende a incrementar
Azúcar sí, pero con límites
Por su parte, los especialistas coinciden en que, más que eliminar por completo los alimentos azucarados, lo importante es controlar la cantidad que los niños consumen cada día, una tarea que los padres pueden gestionar desde casa.
«Nosotros en casa, por ejemplo, el azúcar no es de uso diario para él, un dulcito no lo va a comer todos los días. En el caso de las fiestas, cuando vamos a fiestas de cumpleaños se vuelve un poquito complicado, pero permito que él viva el momento, disfrute, recoja dulces, pero posterior a la fiesta se le esconden y se regalan», comentó Blanca, quien es madre de un menor.
Cuando los niños consumen demasiada azúcar, pueden mostrar cambios de humor repentinos, irritabilidad o cansancio, situaciones que muchas veces se interpretan como hiperactividad.
Por eso, los especialistas recomiendan educar a las familias sobre hábitos saludables, promover un consumo moderado de azúcar y asegurar una alimentación balanceada.








